## La idea Quiero desarrollar un tatuaje a partir de un sueño. En el sueño soy cuidador en una reserva de grandes simios u homínidos. Recibo personalmente a un homínido infante que ha sido gravemente maltratado. Está enfermo, pierde el pelaje y tiene marcas físicas de lo que le ha ocurrido. Lo cuido. Pasa el tiempo, crece y se recupera. Está sano, aunque conserva las marcas de su historia. Entonces nos informan que ha sido seleccionado para una ceremonia. Esto es importante: **él está contento y orgulloso de haber sido elegido y yo comparto su alegría**. No entiende lo que viene como un castigo y yo tampoco. Vamos al lugar de la ceremonia. Está deteriorado y existe la posibilidad de pagar para restaurar algunas cosas. Entre ellas hay una pintura deteriorada de una pagoda y yo pago para restaurarla. La ceremonia resulta ser el sacrificio del homínido. No se experimenta como una traición. Aparentemente todos sabemos lo que significa haber sido seleccionado y el propio homínido participa gustoso. Después del sacrificio queda la imagen que quiero convertir en tatuaje: **una mano o brazo sostiene/presenta la cabeza del homínido como una especie de estandarte, báculo o mazo. La cabeza está parcialmente pelada o descarnada y deja visibles zonas del cráneo. La mano actúa desde detrás de la cabeza y, con los dedos, mantiene uno de sus ojos abierto mientras cierra el otro.** Ahí termina el sueño. ## La imagen No quiero ilustrar todo el sueño. Quiero trabajar principalmente con su imagen final, pero incorporando algo que el sueño por sí solo no permite ver fácilmente: **el homínido no es una víctima derrotada. Es el protagonista de la ceremonia y llega gustoso a ella.** Me interesa que aparezca **ataviado como un rey o una figura ceremonial equivalente**. “Rey” describe la condición que quiero transmitir, no necesariamente una iconografía concreta. No necesito una corona europea ni tengo una tradición histórica o religiosa específica en mente. La forma de mostrar su condición —vestiduras, tocado, ornamentos, textiles, joyería u otra solución— queda abierta al diseño. Lo importante es que haya dignidad, centralidad y elección. Después del sacrificio, elementos de ese carácter ceremonial pueden permanecer en la cabeza o alrededor de ella. No debería parecer la cabeza de un enemigo vencido exhibida como trofeo. Es **el protagonista gustoso de su propio sacrificio**. ## Qué significa para mí La lectura que hago del sueño es **triunfo mediante sacrificio**. Aquello que se sacrifica representa una parte de mí, pero deliberadamente no quiero definir cuál. No es algo que falte por descubrir y tampoco quiero introducir un símbolo que intente identificarlo. Me importa que aquello sacrificado tenga valor. El homínido llega destruido, es cuidado, se recupera, crece, es elegido, ocupa el centro de la ceremonia y sólo entonces es sacrificado. Después del sacrificio su cabeza tampoco se desecha. Se transforma en algo que puede sostenerse y presentarse: algo entre estandarte, báculo y mazo. Un objeto de poder. Ahí está para mí el triunfo. La otra idea fundamental está en los ojos: **ver hacia dentro y ver hacia fuera.** No necesito decidir qué ojo corresponde a cada cosa. Lo importante es la acción: **una mano produce deliberadamente esa mirada manteniendo un ojo abierto mientras cierra el otro.** ## Elementos indispensables Quiero conservar: - Un gran simio u homínido, sin necesidad de definir una especie concreta. - Su condición de figura elegida y ceremonial, cercana a un rey. - La cabeza después del sacrificio. - Partes del cráneo visibles, sin determinar todavía qué tan explícito o gore debe ser. - La cabeza presentada como algo ambiguo entre estandarte, báculo y mazo. - Una mano o brazo que la sostiene. - La mano actuando desde detrás sobre el rostro. - Los dedos manteniendo un ojo abierto y el otro cerrado. - La sensación de triunfo, dignidad y poder. Especialmente, **no quiero que el resultado se lea simplemente como un simio asesinado, torturado o derrotado**. ## Elementos no indispensables La pintura de la pagoda pertenece al sueño y por eso la incluyo como contexto, pero **no necesito que aparezca en el tatuaje**. Tampoco necesito representar la reserva, mi papel como cuidador, al homínido cuando era pequeño, su recuperación ni la ceremonia completa. Todo eso explica cómo se llega a la imagen final, pero no tiene que estar contenido literalmente en ella. No tengo una referencia cultural concreta para las vestiduras ceremoniales y no quiero inventar una tradición religiosa o histórica sólo para justificarlas. ## Libertad de diseño No llevo un dibujo para reproducir. Quiero que la imagen se desarrolle dentro del lenguaje visual de la tatuadora. Quedan abiertos la anatomía y especie concreta del homínido, composición, orientación, escala, grado de realismo o abstracción, vestimenta y ornamentación, tratamiento de la mutilación y del cráneo, forma concreta del objeto y demás recursos visuales. También estoy abierto a modificar o simplificar elementos si juntos producen una imagen ilegible o no funcionan bien como tatuaje. Prefiero que se preserve la lógica de la imagen antes que intentar incluir cada detalle. ## Ubicación El tatuaje iría en el **brazo izquierdo**. Actualmente considero dos posibilidades: **Parte superior del brazo, debajo del hombro.** Es mi primera opción. Mantendría además una característica de mis otros tatuajes: normalmente quedan ocultos por la ropa. **Antebrazo interno.** También me interesa, pero implicaría algo nuevo: sería mi primer tatuaje habitualmente visible. En principio lo pienso como **una pieza individual**, no como el inicio de una media manga. La ubicación y tamaño definitivos pueden discutirse según lo que necesite la composición, especialmente para que la relación entre mano, dedos, ojos y rostro siga siendo legible. ## Sobre la encomienda Éste sería mi tercer tatuaje y tengo algunas reglas personales alrededor de cómo me los hago. Las pienso como una especie de **ritual mágico sin magia**. Son reglas y correspondencias a las que decido dar importancia, sin atribuirles efectos sobrenaturales. Para este tatuaje quiero trabajar con **una mujer**. También quiero que ninguno de los dos tenga que viajar específicamente para hacerlo: la tatuadora y yo debemos encontrarnos ya en el mismo lugar. Finalmente, no quiero contratar solamente la ejecución técnica de una imagen que ya diseñé. Quiero presentar una encomienda. Por eso, conocer la idea no implica tener que aceptarla. Si el proyecto no interesa, no encaja con el trabajo de la tatuadora o simplemente no quiere hacerlo, el rechazo es completamente válido. Si lo acepta, espero precisamente lo contrario de una reproducción mecánica: **que el dibujo también sea suyo**.