Cuando una herramienta funciona, suele aparecer la tentación de **usarla más**. En el caso del mindfulness, este impulso puede llevar a extender la duración, repetir la práctica muchas veces al día o intentar aplicarla ante cualquier malestar. Sin embargo, más práctica no siempre implica mejor regulación. En muchos casos, el exceso introduce rigidez y vuelve a activar la lógica de obligación. Un criterio central para el uso situado del mindfulness es la **proporción**. El recurso está pensado para intervenciones **breves**, insertadas en la vida cotidiana, no para largas prácticas cada vez que aparece incomodidad. Duraciones cortas —del orden de segundos o pocos minutos— suelen ser suficientes cuando el momento es adecuado. Extender la práctica más allá de ese punto puede transformar una regulación suave en un esfuerzo innecesario. Otro aspecto clave es la **frecuencia**. Usar mindfulness una o dos veces al día, de manera consciente, suele ser más sostenible que múltiples usos automáticos. La práctica pierde su función cuando se convierte en reflejo: aparece ansiedad → practico. En ese circuito, la herramienta deja de abrir espacio y empieza a cerrar opciones. También es importante revisar la **intención** con la que se practica. Cuando el objetivo es corregir el estado interno —calmarse rápido, dejar de sentir, funcionar mejor— la práctica se carga de expectativa. Esa expectativa introduce evaluación constante: “¿sirvió?”, “¿lo hice bien?”, “¿por qué sigo así?”. El resultado suele ser frustración o autoexigencia. Un uso no correctivo implica **observar sin forzar resultados**. Practicar no garantiza alivio inmediato, ni debería usarse como prueba de que algo cambió. Notar un pequeño ajuste, o incluso notar que no hubo cambio, también forma parte del aprendizaje. La función del mindfulness no es producir estados, sino **modificar la relación con lo que aparece**. Elegir poco, breve y sin corregir no es hacer menos; es **hacer lo justo**. Este criterio protege la práctica de volverse invasiva y preserva la autonomía del usuario. A veces, la decisión más ajustada no es profundizar, sino **detenerse a tiempo**. #usoMínimo #brevedad #noCorrección #criterio #sostenibilidad ### ❓ Preguntas 1. ¿Por qué más práctica no siempre implica mejor regulación? 2. ¿Qué se entiende por uso breve del mindfulness según el texto? 3. Explica cómo la intención correctiva puede afectar negativamente la práctica. 4. Describe dos señales de que el uso del mindfulness se volvió automático o rígido. 5. Justifica por qué “hacer lo justo” puede ser más eficaz que profundizar o repetir la práctica. ### **Siguiente actividad** [[Decidir no usar mindfulness en alta activación]]